Por motivos familiares y de romper rutina, mi esposo y yo nos quedamos en este hotel, que antiguamente fue un convento. La habitación con cama de 2 plazas ( ¿o era de plaza y media?), limpísima, muy bien puesta, unas almohadas que dieron gusto, y un baño con ducha, donde cómodamente caben 2 personas. No hay un armario o closet,...
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