Lo pasamos muy bien en este hotel. Dormimos con las puertas del balcón abiertas un par de noches, disfrutando del sonido del océano y nunca llegamos a oír el ruido de ningún tanque de submarinismo a las cinco de la mañana, de hecho no llegaban hasta las siete y media. Incluso podía conseguir la señal de Internet vía Wi-Fi desde...
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