El hotel es muy bonito, cuidado hasta el detalle y muy confortable. La habitación familiar, con dos estancias separadas y dos baños, es perfecta para famillias con niños. Estuvimos tres noches, en media pensión, mágnificamente atendidos, y con una cocina espléndida, tanto en el desayuno como en las cenas. Está bien situado, cerca de la impresionante Sarlat.
