Hemos estado un pequeño grupo, un relajante fin de semana, disfrutando de la calidez de la casa y la deliciosa amabilidad de Carolina, su propietaria.
Un opíparo desayuno, muy agradables las habitaciones, excelente información sobre avistamiento de aves y rutas de senderismo, muestran a las claras la pasión con que gestiona y recibe a sus huéspedes. La degustación de quesos...
Más
