Tuve un tiempo increíble en Casa Ana - fue un precioso refugio pasamos escrito, paseos y muestras la comida local fresca. La habitación era acogedora y tranquila, pero si me apetecía una taza de té y una charla, siempre había alguien para hablar.
Ann es cálido y acogedor, siempre listos con sugerencias de paseos y rutas de senderismo o tiendas...
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