Acabamos de volver a visitar a unos amigos de la zona y pasar un fin de semana con Ella y disfrutamos tanto como la primera visita del año anterior. Ella es una maravillosamente atento anfitrión. Nos ofrecieron té a la llegada y el desayuno es histórico, zumos recién exprimidos, mermelada casera, además todo lo típico servido caliente con mostaza francesa....
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