Nos alojamos en casa de Marie-Hélène y Philippe, con sus guardianes Cerise y Digui, durante una semana y nos supo a poco.
Para mi la habitacion (decorada en el minimo detalle y limpisima), era lo de menos, nuestros anfitriones nos trataron como si fueramos de la familia y nos hicieron sentir su casa nuestra, ¡que para mi ya quisiera!
Desayuno...
Más
