El lugar superó con creces lo que esperábamos. Las fotos de la web no le hacen justicia. El camino que lleva hasta el castillo atraviesa un parque encantador con cesped y árboles milenarios, macizos de rosales cuyas rosas decoran las estancias de la casa. El desayuno bueno y abundante y las habitaciones grandes, muy limpias y agradables. Los dueños encantadores...
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