La casa es impresionante, todo cuidado al minimo detalle, las habitaciones tienen chimenea (tenemos que volver a probarlas, ya que en agosto hacia un poco de calor para encenderlas). El entorno es un sitio priviligiado, en medio de la naturaleza, y Natalia e Isra son unos magnificos anfitriones, que te facilitan la estancia y te hacen unas cenas exquisitas!
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