Este es un sitio magnífico para lo que cuesta. Por poco dinero, estás como un marqués. Además, la dueña de la casa estuvo muy atenta: nos recomendó un restaurante para cenar que nos encantó y, cuando nos fuimos, llamó a la agencia de alquiler de coches donde habíamos reservado uno y consiguió convencerlos para que vinieran a recogernos.
Lo malo...
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