En las cinco noches que dormimos allí, ningún día se nos cambió las sábanas (Que ya venía con manchas de tinta??)
NI las TOALLAS, (Y que toallas, madre mia, viejísimas y la mía con una gran mancha de lejía, vamos, las de mi perro están muchísimo mejor). y la cama, parecía la de un fakir, se clavaban todos los muelles,...
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