Una casa muy acogedora, Shioban y su familia son encantadores y atentos. Nos ayudaron a buscar alojamiento en otras ciudades de Irlanda. Estupendo el desayuno y con las indicaciones que nos dieron pudimos visitar y cenar en Blarney a donde nos trasladamos en coche. És muy fácil visitar Cork moviéndonos en autobús porque tiene la parada casi en la puerta.
