Preciosa, grande y señorial casa de campo llena de antigüedades y de sabor a elegancia antigua. El propietario, Sr. Beazley, encantador, cortés y amistoso, como todos los irlandeses que encontré durante mi viaje. Hectáreas de terreno a ambos lado de la casa, con jardines, bosque y un simpático caballo de nombre Príncipe que vino a saludarnos cuando le llamamos. Ubicada...
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