El hotel por fuera es precioso, está en un sitio inmejorable entre el rio y el museo de Prehistoria. El personal, solicito y muy amable.
La habitación sin embargo estaba en la tercera planta y se accedía por una escalera empinada y estrecha. El cuarto tenía cierto encanto, abuhardillada y los muebles estaban reciclados con gracia, aunque era extremadamente pequeña...
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