Moderno, elegante, cómodo, con una ubicación buenisima y un montón de detalles geniales como cromoterapia en la ducha, conectividad a internet en todo el hotel, y muy buen servicio. No parece un hotel de Francia. Lo peor: El desayuno que era caro para un cruasan con café con leche. Lo mejor: La comodidad de las habitaciones.
