Pasamos dos noches cómodas en Villa Mandarine. Es una preciosa casa en un barrio tranquilo, a 5 minutos andando de distancia del casco antiguo de la ciudad. Los propietarios son amables y serviciales. Corinne es bastante fluido en inglés y Michel me ayudó con mi manejo emergente de francés. Nos levantabamos muy temprano y nos sirvieron un suntuoso desayuno en...
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