Lo bueno: está super céntrico, el precio es ajustado (55 €), y para lo cutre que es, la decoración de las mini-habitaciones está bastante cuidada. Lo malo: el mini-baño, que está nada más entrar en la habitación (si estás sentado en el water, no se puede abrir la puerta), la ducha microscópica que se desbordaba de agua a la mínima...
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