Las tres noches que pasamos fueron sensacionales,nos quedamos con ganas de estar más tiempo en Hameau des Templiers. Conseguimos el espacio y la tranquilidad que buscábamos para descansar de nuestro viaje a la Toscana. La habitación, los desayunos fantásticos al borde de la piscina, nuestros baños de tarde y el trato de Chantal y Jean Jacques Bigot fueron impecables.
