Este lugar nos encantó desde el momento que cruzamos el arco para entrar en su patio, colindante con la catedral. Una vez dentro, la decoración era muy rica y acogedora. Pero lo mejor fué cuando entramos a la habitación, una cama algo más alta de lo habitual, enorme y repleta de almohadones hizo que no pudiera evitar el empezar la...
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