Fuimos recibidos personalmente, en la misma puerta de este pequeño hotel, por el regente del mismo y su esposa desbordantes de afabilidad.
La limpieza, excelentes habitaciones y un desayuno equilibrado y abundante, hacen de el que lo aconseje .
Como nota negativa es que no hay ascensor y tuvimos que ascender hasta el tercer piso, pero bueno, merece la pena...
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