Un hotel que no se merece las 4 estrellas que ostenta. El hall ya te predice lo que te espera. Es oscuro, triste y huele a rancio. Subes las escaleras, sin ascensor, claro, y vas notando el olor a pis de gato de la moqueta. Y no es broma, en el descansillo te encuentras una silla con un gran gato...
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