Es un hotel con mucho encanto.Una decoración elegante para un lugar lleno de paz en el que hasta el último detalle está supercuidado. Su dueño, Gerardo es amble y atento.
Nos gustó mucho el desayuno, de muy buena calidad.
Para disfrutarlo con todos los sentidos. Un suave olor a flores en los espacios comunes y una música perfecta.
Para repetir,...
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