Estuvimos un fin de semana en Agosto y el hotel tiene un encanto muy especial...sus habitaciones, su patio y el personal es de lo más acogedor...no le falta detalle. El trato recibido fue inmejorable y la mujer que cocina (creo que es la dueña) prepara una comida estupenda. Sin lugar a dudas volveríamos a repetir.
