Fueron nuestros últimos días en lanzarote por lo que no pude disfrutar más días en éste maravilloso lugar.
La sensación que tuve es la de dormir en la entrañable casa de mi abuela con los grandes techos, el moviliario de la época, las confortables camas y el cariño de una persona que mima con esmero la casa de sus antepasados....
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