Lo cierto es que el dueño que es alemán, es una persona majísima, muy amable y te ayuda en todo lo que puede.
Los apartamentos están estupendos, eso de desayunar mirando al mar es un lujo (aunque no está en primera línea, el mar se ve a lo lejos).
Se echa de menos tener aperos de limpieza, ya que sólo...
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