Solo puedo contar de este sitio lo que vi hasta el rellano de la escalera. Esto se debe a que la dueña del hostal (si es que es la dueña) nos monto un espectáculo bochornoso en plena calle por un telefonillo, negándose a abrir la puerta y argumentando, con toda la bordería del mundo, que no teníamos ninguna reserva (dimos...
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