Excelente sitio para tenerlo como centro de operaciones desde donde desplazarse por Navarra. Los propietarios, dos hermanos, muy amables. La habitación muy amplia y tranquila, como el pueblo en el que está el hotel. Y el desayuno ¡estupendo!. Cinco euros por el buffet con tostadas y bollería. No merecía la pena salir fuera a desayunar. En resumen, un sitio perfecto.
