El ambiente es muy acogedor.
La habitación es austera, sin lujos ni pretensiones (no hay TV) pero está limpia y cambian las toallas todos los días.
Es un sitio silencioso y se descansa bien aunque las camas son muy pequeñas, al menos, las nuestras.
El inconveniente del Convento es que cierran a las 23 y no te permite salir por...
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