Es un lugar precioso y encantador, las habitaciones son estupendas con todo tipo de detalles. Sus dueños son increibles tanto Maria como Raffael, son muy detallistas y te hacen sentir como en casa. Los desayunos son muy buenos sobre todo los bizcochos que elabora Raffael. Dejate aconsejar por ellos sobre los restaurantes de la zona son muy buenos.
Os deseamos...
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