El hotel es encantador, te transporta al siglo XVIII o XIX, nuestras habitaciones eran grandes, con la decoración de la epoca. La zona del restaurante, la entrada al hotel, la fachada, en una palabra,precioso.El desayuno un poco escaso pero de calidad y por lo que nos ha costado no podemos pedir más. La estación de vaporetos para ir a Venecia...
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