Después de un largo vuelo y tratando de aclimatar, alojarse en Ciprea (en un entorno de barrio) fue un alivio. La casa, habitación y el baño estaban impecables. Los anfitriones eran cálidos, amables y muy serviciales. Nos sentimos muy a gusto y que nos guiaron en la dirección correcta en cuanto a restaurantes e información. Se lo recomendaría a cualquiera!
