Ecelente lugar como descanso. Habitación limpia, blanca, decorada estanterias y muchos libros, TV...confortable.Los desayunos son muy buenos. Elisabetha sabe hacer un café Capuccino riquísimo. Tienes también cereales, fruta, cruasanes, queso y sobre todo esa tarta de manzana recién hecha y todavía caliente para el desayuno....que buena elección y que agradable hizo nuestra estancia la dueña, Elisabetha.
