Hotel precioso, muy cuidado con una decoración exquisita, en pleno centro de Olbia, es como entrar en casa, en un hogar......todo tranquilidad!!!desayuno en la bodega que tienen en el sotano, fresquito, muy bueno con una degustacion de quesos y embutidos de la zona. Habitaciones amplias y con un servicio de WI-FI y parking gratis. Lo malo, no reponían los jabones...
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