La ubicación es perfecta, en pleno centro de Florencia. Los desayunos en el patio con el capuchino que nos servía Sergio, inmejorables. No hemos podido tener mejor trato. Reservamos una habitación familiar muy amplia y limpia. Lo recomiendo encarecidamente, y si volviera a Florencia, no dudo que reservaría en Il Villino.
