Hasta llegar a la locanda el camino ya tiene su encanto, entre viñedos y plantaciones de girasol! la famosa calle del vino. Al llegar me recibio una pareja muy simpática y ambos con vocación de servicio. El lugar muy cálido, de buen gusto y con un toque de dulces fragancias y diría romántico y sereno. Es es lo que logre...
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