Tiene un encanto del viejo mundo. Desde la perspectiva de un esquiador acostumbrado al lujo, es organizado. Dejas tus esquis afuera cuando regresas de un día de esqui, el hotel se asegura de llevarlos al almacenamiento en el sótano y tenértelos listos para el día siguiente. La comida es fenomenal en todo respecto, pero el té de la tarde fue...
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- Suvretta Hotel St Moritz
