No se le puede llamar hotel. Es una especie de colegio mayor de los años setenta estilo comunista en el que se ha de compartir baño con otra habitación. Ni TV, ni jabón, ni un detalle. Vamós, la mínima expresión. Además no está cerca del centro.
Deja mucho que desear.
Lo único bueno fue la limpieza, el desayuno que fue...
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- Stille Hotel St Moritz
