Me alojé junto a un amigo un par de noches en Bruselas y nos fuimos encantados con la experiencia. Tanto Karel, el dueño, como su ayudante, son muy acogedores y te hacen sentir como en casa. Siempre están dispuestos a charlar con los huéspedes y a ofrecerles su ayuda para cualquier duda que puedas tener sobre Bruselas y/u otros lugares...
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