Es una casa antigua reformada con muy buen gusto.
El propietario, Pieter es muy amable y, aunque no habla español, te explica qué ver en la ciudad y te da consejos.
El desayuno es excepcional, muy abundante y en un salón muy elegante.
por la noche no se escucha ni un ruido, porque solo hay dos habitaciones.
Lo único menos...
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