Al llegar a la Villa nos ofrecieron un cafe y pan hecho en casa. Nos mostraron las habitaciones y nos dijeron: Esta es su casa pueden tomar lo que quieran, cocinar, y usar lo que necesiten.
El desayuno exquisito, mermelada casera, jugo de mandarina fresco y detalles en la mesa como un restaurante 5 estrellas. La cena desde la entrada...
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