Las habitaciones son sencillas, para decir lo menos. Pero la simpatía de Roberto y Lu compensaba. El desayuno también ayuda. Tuvimos la suerte de tener fresas, elegido minutos antes de la granja, y jugo exprimido de las naranjas de la granja. Casa tarta casera y pan con mermelada de naranja, un buen café, y estábamos listos para una gloriosa, frío,...
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