Es un patio antiguo de casitas rehabilitado con mucho gusto y encanto. Las habitaciones son muy acogedoras y tranquilas. Son pequeñitas pero muy bien aprovechadas. Todo el mobiliario es nuevo y hay piezas vintage muy chulas. El staff es una maravilla: atentos, amables, simpáticos, hablan en tu idioma y te ayudan en todo. Fantastico desayunar en el patio. 100% recomendado.
