Lujo sencillo. Arquitectura cuidada en un enclave privilegiado. La decoración combina funcionalidad y calidez. Las camas son comodísimas y, como los baños, de dimensiones increíbles. Todo impecablemente limpio. El desayuno y las cenas: otro lujo. El personal se esfuerza, sin agobiar, para que te sientas bien. En nuestro caso lo lograron: Hospitalidad española en las Cícladas. Acierto pleno.
