Estubimos en Innsbruck ocho dias con mi marido y mi hijo de tres años. Fueron una vacaciones geniales.
El hotel, fue perfecto, la atencion, inmejorable. La dueña aunque no hablaba nada mas que aleman, se desvivia para hacerse entender y con el niño, mejor imposible, nos trataron genial.
La comida estuvo bien, lo tipico que se come en los buffets...
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