La ubicación es genial, tranquilo y cerca de Westbahnhof lo que hace que sea fácil moverse en Viena con el metro (que es muy eficiente por cierto).
Las habitaciones son cómodas (y hay una nevera en la habitación), la cocina es genial (y hay una tienda de comida 10 minutos andando desde el hotel cuado), el personal es muy amable...
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