Después de 45 años de viajar por el mundo para estar, me resulta difícil conseguir demasiado emocionado por cualquier hotel o casa de huéspedes. Ellos desenfoque uno con otro en la memoria. Pero Cabilla Manor es excepcional. Robin y Luella convertido unos días rutinario en un viaje inolvidable. No recuerdo haber tenido tenía unos anfitriones que eran tan acogedor, amable,...
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