Estuvimos en Noviembre, cálida acogida por las monjas, muy tranquilo, con baño en habitación y cocina y comedor a disposición. Fántastico desayuno de pastelería hecha por las monjas. Al lado del histórico monasterio gótico que se debe visitar. Aire acc./calefacción, buenas camas, tele,..en fin, nos gustó mucho.
