Ninguna pega que ponerle a este hotel: confortable, céntrico, económico, limpio, silencioso. Sus dueños -Ruggero y Emmanuela- son encantadores, todo son facilidades y buenas maneras. Te dejan las bicicletas sin ningún coste y hacen un desayuno casero de diez.
Más
- Gestione la ficha de su perfil
