Un agroturismo muy agradable con anfitriones encantadores (con mención especial a Paolo, siempre sonriente y dispuesto a atender cualquier petición -hasta consiguió leche de soja para una amiga vegetariana-).
Lo que más me gustó fue la piscina: limpia, agradable... en ella nos pasamos horas y horas.
El desayuno también estaba bien: buen café, yogur, algo de embutido, mermeladas y pasteles...
Más
