La elección d este hotel ha sido brillante. Ubicado en la altura, domina el espectáculo de mar y montaña que es la Costiera Amalfitana. El desayuno con la suave brisa, el discretísimo y solícito servicio, la protección de los ombrelloni blancos, en la terraza colocada encima de los pueblos amalfitanos es un placer supremo. Pudimos disfrutar de una estupenda y...
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